Entre responsabilidades, pendientes, relaciones y todo lo que la vida nos pide, muchas veces terminamos funcionando en automático y perdemos de vista la relación con nosotros mismos.

Este círculo nace como una pausa.

Un espacio para bajar el ritmo, escuchar tu cuerpo, soltar aquello que vienes cargando y recordar cómo se siente volver a ti.

No será una charla.

Será una experiencia.

Vamos a movernos, respirar, expresarnos, escribir, bailar, conectar y regalarnos un espacio de amor propio y presencia.